viernes, 19 de julio de 2013

UN ESPOSO Y PADRE EJEMPLAR






UN ESPOSO Y PADRE EJEMPLAR


Miguel Grau, el Caballero de los Mares... y de los padres

Si hay un héroe que fue ejemplo de paternidad, ese fue Grau Seminario. Lo testimonian las cartas que envió a su esposa, meses y días antes de su trágico final 




" Aconséjalos constantemente y diles que no se olviden de cumplir lo que me han ofrecido, de estudiar con empeño y en esforzarse bien, tanto en el colegio como en la casa", escribió nuestro héroe a su esposa Dolores Cavero y Núñez."



                                                         CARTAS
Monitor “Huáscar”
Callao, Mayo 8 de 1879
                Muy querida esposa:
                Como la vida es precaria en lo general, y con mayor razón desde que va uno a exponerla a cada rato, en aras de la patria, en una guerra justa, pero que será sangrienta y prolongada, no quiero salir a campaña sin antes hacerte por medio de esta carta varios encargos; principiando por el primero, que consiste en suplicarte me otorgues tu perdón por si creyeras que yo te hubiera ofendido intencionalmente.
                El segundo, se contrae a pedirte atiendas con sumo esmero y tenaz vigilancia a la educación de nuestros hijos idolatrados, para lograr este esencial encargo debo avisarte, o mejor dicho recomendarte que todo lo poco que dejo de fortuna, se emplee en darles toda la instrucción que sea posible; única herencia que siempre he deseado dejarles. Esta es pues mi única y última voluntad, que te ruego encarecidamente observes con religiosidad; si es que la súplica de un muerto puede merecer algún respeto.
                Todo lo que poseo de fortuna, adquirida honradamente; está reducida a lo siguiente: Veinte y cinco y pico mil soles en Cédulas del Banco Hipotecario. Treinta y un mil cientos soles, en cédulas de la deuda interna.
                Cuatro acciones de a mil soles cada una del Banco Nacional del Perú. Mil soles con sus respectivos intereses en poder de la Casa de Canevaro; al mismo que le soy deudor de doscientas libras esterlinas, que le pedí para Anita Quezada, cuyo documento firmado por mí, se cumple en diciembre de este año.
                La “paternal” debe pagarte en junio de este mismo año, la inscripción de María Luisa, que pedí oportunamente. Se liquidará el presente quinquenio; para lograr lo cual, he llenado ya todos los requisitos que exigen los estatutos.
                En poder de Felipe Varela, queda el documento por valor de siete mil soles, que le reconoció la Testamentaria de Don Enrique Meiggs a favor de Ana Quezada viuda de Grau, por servicios profesionales prestados por el difunto.
                Me lisonjea la idea que al separarme de este mundo, tengan mis hijos un pan que comer; pues no dudo que la nación  te otorgue por lo menos mi sueldo íntegro; si es que muero en combate.
                Nada más que pedirte, sino que me cuides a mis hijos y les hables siempre de su padre.
                Con un abrazo eterno se despide tu infeliz esposo
Miguel Grau
P.D. Trata de conservar buena armonía con mis hermanas. El coronel Gómez tiene en su poder el documento de la Sra. Manizares de a mil soles.




Monitor “Huáscar”
Iquique, Mayo 29 de 1879
Queridísima esposa
                Son las seis de la tarde, y acabo de regresar del Sur donde he permanecido seis a siete días recorriendo los puertos de Antofagasta, Mejillones, Cobija y Tocopilla; en el primero sostuve un cañoneo de hora y media con los fuertes y la “Covadonga”, que se había refugiado allí muy cerca de las piedras. Al siguiente día les corté el cable a tiro de fusil y de tierra no se atrevieron a hacerme fuego, en lo que procedieron con prudencia, porque al verificarlo, estaba resuelto a bombardear la población. En los demás puertos se quemaron lanchas, etc.
Se que Prado está en tierra, yo he mandado saludarlo porque no puedo ir personalmente; solo espero el bote para salir a la mar a pasar la noche fuera. Mañana que hable con él, veremos lo que se resuelva sobre la ida al Callao del “Huáscar” a reparar averías.
El vapor para el norte no pasa por aquí hasta mañana, pero lo que pueda suceder te escribo anticipadamente con el objeto de saludarte cariñosamente y a la vez suplicarte hagas a los niños mil caricias a mi nombre. Aconséjales constantemente y diles que no se olviden de cumplir lo que han ofrecido de estudiar con empeño y en esforzarse bien, tanto en el colegio como en la casa”.
Si ya has cobrado el mes de Mayo, cómprales a los muchachos unos vestiditos y camisas, para que vayan siempre aseados a la escuela.
Saluda a mis hermanas y al coronel Gómez y dile a éste que los artilleros del “Huáscar” han resultado pésimos, a pesar de tanto ejercicio.
A Misia Luisa, Mercedes, Cristina y María Luisa, mil recuerdos, lo mismo que a Cristina Bustamante, etc., etc.
No te olvides de mandarme los periódicos por el conducto que te he iniciado.
No dejes que los niños salgan solos  a la calle, y pocas veces a la puerta de la calle.
Dile a la sirvienta que su hijo Colan está sin novedad.
Sería conveniente que dieras de cuando en cuando tus vueltas al colegio para que te informes de el adelanto y conducta de los muchachos.”




Mayo 31, Ilo
                Ayer por la mañana que regresaba a Iquique, después de haber pasado la noche fuera del puerto, me encontré con  la escuadra chilena que al parecer entraba también; me persiguieron durante 1/1-12 horas, pero no me alcanzaron.
Esta noche acabaré el tomar carbón aquí y emprenderé viaje a Arica.
Con un fuerte y tierno abrazo se despide tu esposo que no te olvida.
Miguel Grau.
Saluda a todos los que te pregunten por mí. Garibaldi me acaba de traer vino y huevos



Monitor “Huáscar”
Arica setiembre 8 de 1879
Muy queridísima Esposa
                Después de saludarte y de mandarte muchísimos cariños, me contraigo a comunicarte que yo sigo disfrutando de completa salud, y sin más contrariedad que no es poca, de no tener el gusto de verte para decirte lo mucho que te quiero y extraño.
                Siento mucho no tener cartas tuyas con más frecuencia porque es lo único que me pone contento, probablemente cuando en ellas me anuncias vida mía, que tanto tú como los niños se conservan buenos. Quiera el cielo otorgarles eternamente estos beneficios, para mi consuelo.
                Como mi vida aquí es la de estar siempre a bordo, salvo los casos en que me llama Prado para algo en tierra, nada nuevo, ni que merezca la pena, tengo que contarte, a no ser que a mi regreso de la última expedición me recibieron en el muelle de Arica con flores y banda de música.
                Mucho fastidio tengo de ver las irregularidades con que llegan los vapores del Norte, pues, a veces pasa una semana sin uno de ellos, lo que demora el tener noticias tuyas y de mis hijos; que es en verdad lo que más me interesa a mí en esta vida. Hasta el miércoles o jueves que debe fondear uno aquí, estoy privado de esa dicha.
                Te mando la plata que le diste a la madre de Flores, y a María Acosta, dile que su hijo esta bueno.
                Avísame si te falta dinero para el gasto de la casa, y si te ha mandado ya Alfaro el otro mes de sueldo.
                La quiebra del Banco Nacional nos arrastra con la pérdida de cuatro mil soles que tenía en acciones. Paciencia.
                Ten la bondad de ir donde Courret y mandarme a hacer un par de docenas de retratos de álbum, para corresponder y darlas a todos los jefes del Ejército Boliviano que me piden con mucha instancia. Sería conveniente que le dijeras que sacara chicas del grande, pues me parece que está mejor que las anteriores mías. En fin tú haz lo que te parezca más natural.
                Saluda a tu mamá, lo mismo que a Mercedes, Cristina y María Luisa.
                También te suplico que saludes a todas las personas que pregunten y tengan interés por saber mí.
              Dale a Pablito las gracias en mi nombre por la linda bufandita que me mandó con Carlos Ferreyros, y la que ya estoy usando.
                Averigua con Otoya cuando sale el “Rímac”.
                Sospecho que las cartas que yo le escribo a Manonga, de acá, no las recibe, a juzgar por lo que ella me dice en las suyas, de que no recibe las mías.
                Es probable que en Chile las intercepten para informarse de ellas.
                A Enrique después de saludarlo, dile que espero que se esté portando bien y estudiando con provecho para complacerme y estimulándome a que lo premie. A Oscar y Ricardo diles lo mismo, y en general hazles a todos ellos mil cariños a nombre de su papá.
                Si ves a las Quezada salúdalas con afecto.
                Con infinitas caricias para ti, y deseándote salud y toda clase de prosperidades, se despide hasta el próximo vapor, con tierno y fuerte abrazo tu esposo que te idolatra.
Miguel
He tenido que contestar por este vapor un sin número de cartas de felicitación de amigos.


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